¿Por qué no existe en el Ecuador un mercado de ropa de segunda mano? Mientras que en Europa o Estados Unidos, una tienda de segunda mano puede contener la nostalgia de una época y un cúmulo de historia y cultura a través de la ropa, en el Ecuador este tipo de locales son vistos como almacenes de ropa barata, para gente de escasos recursos. La realidad es que en nuestro país no se ha desarrollado aún el mercado de la ropa de segunda mano, y considero que esto tiene que ver mucho con nuestra cultura. Comenzando por el hecho de que somos una sociedad clasista, y destinamos nuestro consumo a elementos que nos solo satisfagan nuestras necesidades, sino que también nos den estatus, no tenemos una cultura del reciclaje. Segundo, nos dividimos en pequeños grupos en donde todo el mundo conoce a todo el mundo, en el cual todos tenemos un estereotipo que cumplir. Tercero, no tenemos elementos históricos que marquen una tendencia digna de ser preservada, puesto que somos una sociedad influenciada por culturas mundiales son pocos los elementos propios.
El ecuatoriano vive atormentado por las imágenes publicitarias extranjeras que le presentan la posibilidad de verse como modelo de revista. Frente a esto los ciudadanos nos hemos convertido en seres que aspiran ser alguien más, alguien más que le haga más grande o mejor que el de a lado. Es por esto que nos convertimos en una sociedad en donde ostentar es primordial. Y paradójicamente, el que menos tiene es el que más muestra pues tiene una mayor necesidad de encajar a través de su imagen. Además, aún no contamos con un sistema establecido que promueva el reciclaje, muchas veces lo que hacemos con ropa que ya no usamos es dar a caridad.
Los mercados con los que contamos en las calles, como el Santa Clara son sitios peligrosos a los que la gente “bien” no asiste, pues prefiere ir a un centro comercial. No tenemos la visión de la ropa usada como un negocio que en muchos lugares a resultado ser bastante lucrativo.
Por otro lado, vivimos del qué dirán. Viviendo en sociedades tan pequeñas como la nuestra, en la que todo el mundo conoce a todo el mundo, la mayoría de veces solo estamos intentando cumplir con los estándares establecidos para no desentonar. Pertenecer a la media muchas veces puede resultar más cómodo que verse marginado. Comprar ropa en un almacén de segunda mano podría significar un suicidio si todas tus amigas compran la ropa en Mango. Si compras ropa que fue usada por alguien más difícilmente va a ser percibido como una onda novedosa o de consciencia social. Mucho de esto tiene que ver con el rompimiento de los límites entre la esfera pública y la privada, la vida privada ser vuelve pública como parte del boom mediático pero también como consecuencia de la sociedad de la emulación y el espectáculo. Las personas que compran ropa de segunda mano en el país son pocas el motivo principal parecería ser falta de dinero, y hay unos pocos de gusto alternativo que van porque es una forma divertida de creer tu propio estilo como sucede con este fenómeno en otros países alrededor del mundo. La moda vintage en el país, no existe. Pues muchas veces preferimos comprar una copia que un original usado.
Finalmente, como vimos en la lectura el fenómeno de la ropa de segunda mano surge en las clases jóvenes con el fin de recuperar una etapa histórica con la que se sientan identificados. En el país no tenemos ningún evento que produzca esa nostalgia necesaria para que la ropa de segunda mano se convierta más que en una prenda, en un pedazo de historia cargado de significado. De dónde podría surgir este tipo de inspiración para nosotros cuanto tenemos una identidad nacional bastante fragmentada. Por otro lado la falta de un mercado de prendas nacionales, nos obligaría a recolectar los elementos de las otras culturas. Muchas veces lo que sucede es que recurrimos al closet de nuestras abuelitas para buscar las gafas enormes que se usaban, algún abrigo o chal.
La ropa de segunda mano para el ecuatoriano significa lo que para los hippies en su movimiento revolucionario “the relationship with real poverty”, sin embargo sin un romanticismo histórico, más bien con rechazo.
Que mas se puede decir que su analisis no haga, resido en USA y aqui el consignment shop es una eleccion de negocio bastante lucrativa, y la cual me ha dado la idea de establecer algun concepto similar en Quito, apotandole otros accesorios. Pero aun no me decido y por eso estoy en la busqueda de informacion y un analisis de mercado que permita enfocar el concepto. Espero que su negocio le permita estar satisfecho desde todo punto de vista.
ResponderEliminarSaludos.